Así superé la ansiedad y la depresión, los males del siglo XXI

Los trastornos mentales afectan a más de 300 millones de personas en el mundo. De no tratarse a tiempo, puede afectar la productividad e incluso provocar conductas suicidas.

Esta noticia empieza con un reproche: “¡estás insoportable!”.

Me lo dijo mi esposa hace unos años, luego de verme llegar a la casa con “la cara larga” tras la jornada laboral.

Lo cierto es que, en algún momento, empecé a sentir tensión muscular, sensación de debilidad o cansancio, tristeza y dificultad para sentirme contento. Incluso, tuve momentos en los que perdí el sentido de la vida. 

Esa misma noche, mi esposa me envió un artículo al WhatsApp que explicaba los síntomas de un tipo de trastorno que afecta a más de 300 millones de personas a nivel mundial, sin distinguir condición social o situación económica del país: la ansiedad y depresión.

Al principio dudé que me estuviera pasando. Pero al profundizar en el tema, concluí que muchos estamos expuestos.

En 1997, cuando nadie se imaginaba el impacto que tendrían las redes sociales en el mundo, ni los cambios tecnológicos empresariales o, incluso, culturales, el profesor de la Universidad de Washington, Cristopher Murray, afirmó que para el 2020 la prevalencia de las enfermedades cardiovasculares sería superada por las enfermedades mentales asociadas a la ansiedad y depresión. 

En esa época, una declaración así parecía poco creíble. De hecho, desde hace dos décadas, 17 millones de personas murieron cada año por enfermedades cardiovasculares, según la Organización Mundial de la Salud (OMS); un 31% de todas las muertes registradas en el mundo.

Los trastornos de ansiedad y depresión afectan a más de 300 millones de personas en el mundo.

Pero lo cierto es que la cifra de morbilidad producto de los trastornos mentales va en aumento en los últimos años. La ansiedad y depresión se encuentran entre las diez primeras problemáticas de salud a nivel mundial, según la OMS, afectando la productividad y la capacidad de las personas para relacionarse.

Para no irnos lejos, en Colombia en promedio 10 de cada 100 adultos de 18 a 44 años tienen una enfermedad mental y 12 de cada 100 adolescentes evidencian signos y síntomas de ansiedad y depresión, relacionados a consumo de alcohol, sustancias psicoactivas y experiencias traumáticas, según la Encuesta Nacional de Salud Mental realizada por el Ministerio de Salud en el 2015.

Lo preocupante es que, si no se trata a tiempo, este tipo de enfermedad mental puede desencadenar, entre otras, en conductas suicidas.

La ansiedad y depresión se encuentran entre las diez primeras problemáticas de salud a nivel mundial.

La OMS estimó que cerca de 800.000 personas, una cada cuarenta segundos, se quitan la vida cada año en el mundo. Expertos determinaron que gran parte de esos casos están asociados a enfermedades subyacentes como depresión, conductas de escape de la realidad, impulsividad y dependencia al alcohol y las drogas.

Entonces, ¿cuál es la solución?

Existen varios tratamientos que permiten controlar los trastornos mentales de ansiedad y depresión. Pero hay uno que promete resultados integrales: el ejercicio físico. 

En una reciente investigación publicada por la Revista de la Escuela Colombiana de Rehabilitación, expertos demostraron que una rutina de ejercicios de al menos 3 veces por semana, con duración mínima de 30 minutos, disminuye en un 23% la depresión y la ansiedad. 

La razón es sencilla: cuando realizamos ejercicio, el cuerpo libera al menos cinco sustancias químicas, que funcionan como una guía para medir los efectos de la práctica y controlar los periodos de recuperación.

Una de las sustancias es conocida como la hormona del placer: la endorfina. Ella es la responsable de ayudar a aumentar el estado de bienestar y disminuir la sensación de dolor emocional.

Los investigadores demostraron que, una práctica regular de ejercicio que supere las 6 semanas, promueve cambios psicológicos que favorecen el estado de ánimo, previniendo y controlando la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles y fortaleciendo el sistema cardiovascular.

Lo ideal es liberar endorfinas mediante entrenamiento cardiovascular. Si usted tiene buena condición cardiovascular hay mayor liberación de la hormona del placer”, dice Wilder Villamil, coordinador de la investigación e investigador de la Escuela Colombiana de Rehabilitación y de la Universidad Nacional.

Sí. Las personas que hacen ejercicio son “más felices”.

Aquellos que realizan esta práctica, mejoran considerablemente los efectos de la ansiedad y depresión producto del consumo de drogas, estrés laboral, traumas psicológicos o incluso efectos emocionales por el embarazo como baja autoestima.

El artículo señala además que los ejercicios aeróbicos, cuya rutina consta de 10 minutos de calentamiento, 40 minutos de marcha a una intensidad del 50%-70% y 10 minutos de trabajo de flexibilidad, son los más eficaces.

Según Wilder Villamil, actividades como el Taichí, el Yoga, el kickboxing e incluso la aerorumba, son alternativas para tratar este tipo de trastornos.

El ejercicio físico debe ser un hábito de vida. Lo recomendable es que la práctica del ejercicio tenga duración de hasta 11 semanas, con secciones cortas, de máximo 50 minutos.

Y dado que el tratamiento médico es costoso y genera poca adherencia, lo que recomiendan los investigadores es acompañar el tratamiento médico prescrito con una rutina de ejercicios, pues, aunque no reemplaza por completo al primero, sí puede prevenir y mejorar los síntomas.

En mi caso, un día después del “reproche” de mi pareja, asistí por recomendación de un familiar a un psicólogo.

No sólo descubrí que había capítulos de mi vida que aún no estaban resueltos, y que me generaban una gran carga emocional. Caí en cuenta que hace varios años había dejado de hacer deporte, por lo que la primera recomendación del especialista fue: “haga ejercicio, salga a trotar o monte bicicleta”.

Y lo hice. Durante esos días me inscribí en el equipo de fútbol de la universidad y al cabo de unas semanas me sentía más motivado y menos ansioso.

Hace un par de días mi pareja me volvió a insinuar el reproche de hace unos años. Pero ya le di una noticia: esta semana empiezo a hacer ejercicio. ¿Y tú?

Fuente: Harold Cortés, periodista de Noticias RCN.

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