
La cooperación en materia de seguridad entre Colombia y Estados Unidos ha sido un tema recurrente en la política nacional, especialmente en lo relativo al personal militar, la lucha contra el narcotráfico y la estabilidad regional. En junio de 2020, el senador Jorge Robledo declaró que la Embajada de EE. UU. en Bogotá había notificado la llegada de personal del Comando Sur de EE. UU. para operar en Colombia. Su declaración formó parte de una respuesta más amplia de la oposición tras que el Consejo Nacional Electoral concedió el derecho de réplica en relación con una controversia parlamentaria anterior.
Robledo calificó la decisión de inaceptable y argumentó que las tropas extranjeras no podían operar en el país sin autorización constitucional y parlamentaria. El debate también incluyó preocupaciones sobre Venezuela, el uso del glifosato y el papel de la cooperación militar estadounidense en la política antinarcóticos de Colombia. Al mismo tiempo, el Ministerio de Defensa de Colombia declaró en 2020 que el personal estadounidense no participaría directamente en operaciones militares, sino que prestaría asesoramiento y cooperación técnica a las fuerzas armadas.
Contexto jurídico y político

La controversia pasó rápidamente del debate político al examen jurídico. En julio de 2020, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó la suspensión de la autorización concedida a una Brigada de Asistencia a las Fuerzas de Seguridad del Comando Sur de EE. UU., al tiempo que exigió que se remitiera información al Senado. La decisión se basó en el argumento de que la presencia y la actividad del personal militar extranjero requerían control institucional y revisión legislativa.
El tema siguió vigente en el Congreso. En agosto de 2020, varios senadores advirtieron al Consejo de Estado que el Congreso no había autorizado la presencia de tropas estadounidenses en Colombia, incluso después de que el Ministerio de Defensa informara de que se habían reanudado las actividades de asesoramiento. Esto demostró que el desacuerdo central no se refería únicamente a la cooperación en materia de seguridad en sí misma, sino al procedimiento, los límites constitucionales y el papel del Senado.
Los puntos clave del debate de 2020:
- La llegada de personal del Comando Sur de EE. UU.;
- La cooperación técnica y de asesoramiento con las fuerzas colombianas;
- Las preocupaciones de la oposición sobre la soberanía y la autorización;
- La suspensión judicial de la autorización inicial;
Colombia y Estados Unidos siguen manteniendo la cooperación en materia de seguridad, especialmente en lo relativo a narcóticos, delincuencia organizada y diálogo sobre defensa regional. En 2024, las fuerzas colombianas y las unidades del Comando Sur de EE. UU. llevaron a cabo el ejercicio «Fused Response», centrado en la coordinación de operaciones especiales y las capacidades de respuesta.

En 2025, los mandos de defensa de Colombia también mantuvieron reuniones con altos mandos militares estadounidenses para debatir la cooperación en materia de seguridad regional y las amenazas transnacionales. Estos acontecimientos posteriores demuestran que el debate de 2020 no puso fin a la cooperación bilateral, pero sí puso de relieve la importancia de los procedimientos legales, la supervisión pública y la claridad institucional cuando se debate la actividad militar extranjera en Colombia.
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