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Jefferson, el hombre que trasnochó a Casanare

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El sábado por la noche los casanareños se fueron a dormir un poco más tarde que de costumbre. Es que todos estaban pendientes de lo que pasaba en Quibdó, donde uno de los suyos, Jefferson Alfredo Ochoa Fernández, se jugaba lo que podría ser la primera medalla de oro para ese departamento en los Juegos Nacionales.

Y el trasnocho valió la pena, porque Ochoa Fernández no les falló. Cuando el reloj se acercaba a las 10 y 30 de la noche, el taekwondista, nacido en Santa Marta hace 19 años, de los cuales ha vivido 12 en el municipio de Maní, Casanare, se había colgado el oro. Le había ganado apretadamente por 6-5, al boyacense Duván Avella, la medalla de oro de la categoría mini mosca (hasta 54 kilogramos).

Y pese a que en su roster ya tiene victorias en certámenes internacionales, Jefferson tomó este triunfo como uno de los mejores de su vida. “Es algo maravilloso. Ganar la primera medalla de oro para mi departamento en estos Juegos es algo que me llena de mucha alegría y se la quiero dedicar, con mucho cariño, a todos los casanareños”.

No fue sorpresa, pero la verdad es que el favorito era su rival. “Bueno, debe ser porque  los boyacenses se destacan mucho en este deporte. Pero este año nos hemos enfrentado dos veces y, en marzo, le gané 27-17. Luego, hace más o menos un mes, él me ganó 2-1. Así que ahora vamos 2-1 porque le gané 6-5”, dijo el deportista.

Jefferson, que vive solo en una pieza alquilada en Yopal debido a su dedicación al Taekwondo, ha ganado como juvenil un título Centroamericano y del Caribe, fue plata en los Juegos Open Panamericanos en Aguascalientes, México, y medalla de bronce en un Open en Brasil, más concretamente en Rio de Janeiro.

Lo raro es que, al principio, el taekwondo le llamaba poco la atención. “Un hermano que lo practicaba me decía que fuera, que me metiera, pero a mí, la verdad, no me gustaba mucho. Sin embargo, un día fui y me comenzó a gustar, hasta el punto de que ya hoy no lo puedo dejar. Es que el Taekwondo es un arte, la patada que allí se utiliza es un arte. Claro que hay golpes, pero es un deporte muy hermoso, que te gusta, que te disciplina, que te llena todo”.

Pero para destacarse, el trabajo tiene que ser mucho. O si no, miren lo que tiene que hacer diariamente Jefferson para venir a un torneo nacional y ganar el oro. “Yo trabajo tres veces al día. Por la mañana, entre las 6 y 8, hago trabajo de fuerza, con pesas. Luego, entre la 1.30 y las 3 de la tarde, hago resistencia a la velocidad, es decir, el pateo rápido. Y entre las 6 de la tarde y las 8 de la noche, hago el trabajo técnico táctico”, señaló.

Y con todo ese trabajo, no hay tiempo para más. Por eso, el estudio, por ahora, está aplazado. “Este año, por los Juegos Nacionales, no pude estudiar. Pero por ahora, tengo que agradecerle al gobierno casanareño que me da todo para que yo pueda practicar mi deporte a través de Indercas. Ahora, con esta victoria, entro a hacer parte de la Selección Colombia lo que me permitirá aspirar a ir a los juegos Olímpicos y a tener el respaldo de Coldeportes”.

Pero para Jefferson no será fácil conseguir un cupo en la selección nacional. “En marzo llaman a los dos mejores de la categoría menores de 58 Kg (mosca) y a los dos mejores de 54Kg (minimosca). Entre los cuatro hacen un chequeo y quedará el mejor de los cuatro. Espero ganarlo”.

Pero por encima de todo, y esas dificultades, por ahora, y sin que nada se lo impida, Jefferson se dedica a disfrutar de la medalla que se ganó el sábado por la noche y con la que hizo trasnochar a todo el Llano.

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